domingo, 8 de agosto de 2010

SER MULTITAREA


Multitarea o “multitasking” es lo que son hoy todos quienes nacieron después del 2000 dicen los expertos en el tema, pero creo que podemos comenzar la búsqueda un poco antes. ¿Quieren saber si pertenecen a esta nueva denominación de origen? La respuesta la pueden deducir fácilmente: usan i-phone, i-pod, i-tunes o bien se ven en la necesidad de mandar mensajes de textos compulsivamente, twittear, cambiar regularmente o comentar su estado de Facebook y todo ello en un día. Entonces son seres multitareas.
Al principio me negué a reconocer esta situación, pero si te tomas un café con alguien que no puede despegarse de su Blackberry –lo que es una soberana lata- porque está revisando su mail y chateando mientras intentas conversar y hacer contacto visual, es porque algo no está en su lugar. Al menos en el mundo del cual provengo.
Mi transición al mundo digital es más lenta de lo que pensé. Los nativos digitales me superan y lo veo todos los días, por lo que me contentaré con analizar el proceso.
Ya no basta tener amigos, llamarlos por teléfono –no pensemos en el de la casa que ya no se usa- sino que puedes compartir cada sensación que tienes vía celular, a cada instante y socializar de esa manera un tanto fría, pero inmediata. Incluso puedes crear tu propio lenguaje, lo que no es malo, porque al contrario de los puristas, no creo que vaya a desaparecer la escritura correcta, sólo la forma en que compartimos información.
Si no te gusta leer cosas como “tengo frío =(”, “sabor de hoy: pera”, “¡krrete onde la kro!” y más encima te demoras en escribir un mensaje en tu celular, no eres multitarea. Si además no puedes tener más de dos aplicaciones abiertas en tu pc porque se te va la onda o pierdes la concentración cuando recibes un mensaje al estar abierto Messenger o Facebook, eres definitivamente un ser análogo.
En todo caso aclaro que lo que los jóvenes usan para estar todo el día conectados, lo ven como una extensión natural de sus sentidos, una idea que impuso en los sesenta Marshall McLuhan. Saquemos cuentas: a más medios más extensiones del hombre.

miércoles, 4 de agosto de 2010

COSAS DE CARTA Y TELEFONO FIJO


Todo pasó muy rápido. Ni siquiera lo vi venir. De pronto estaba escribiendo una carta, cuando sonó el teléfono de la casa. “Aló, buenas tardes, se encontrará Carlos”, se escuchó por el auricular. Al otro lado de la línea una linda niña de 16 años llamaba para “conversar”, tal vez para hacerse la interesante, tantear el terreno, o bien para desechar al interlocutor y hacer otra llamada tras colgar y seguir con su rutina pre fin de semana, pero lo que cuento era raro ya que era uno el que siempre andaba llamando, lo contrario era considerado como que existía algún interés especial. La cosa era simple, todos teníamos una agenda con números de teléfonos de las casas de las niñas, tesoros preciados obtenidos en fiestas o bien tras la presentación en algún panorama. Pero no todo era así de simple, pues si llamabas te podías encontrar con la voz de la mamá al otro lado de la línea o lo que era peor, del papá. Este era el gran inquisidor acerca de tus intensiones para con su hija, estaba dotado de un oído especial para captar mentiras piadosas, burdas o bien inocentes. Así era la cosa.
Respecto de la carta, están claros que no estoy hablando de un mail. Los sobres se compraban en quioscos junto con las estampillas y cada 5 ó 6 cuadras aproximadamente Correos de Chile tenía unos buzones pintados de amarillo con azul en la punta, o sea eran inconfundibles. Uno escribía tanto para las amigas de Santiago como las de provincia y, si Murphy no se entrometía, en tres días la carta debería haber llegado a destino. Si te escribían ese mismo día, cosa poco probable, en 6 días desde que te pasaste la tarde creando una obra filosófica y cursi recibías una respuesta. Las cartas debían leerse rápido primero, para luego saborear cada palabra y hasta fijarse en que te habían respondido en una esquela (papel) rosado con motivos y en algunos casos hasta perfumados. Luego podías exhibir la carta cuál trofeo, independiente de lo que dijera, total inventabas el contenido y solo mostrabas las hojas a distancia.
Que tiempos más maravillosos. Nadie hablaba de la i-generaciones o bien de los jóvenes multitareas (multitasking). Ellos mataron las cartas y los teléfonos fijos, pero no tienen la culpa… Lo hicieron sin querer.