jueves, 15 de febrero de 2007

Transantiago o Transantaldo

“Cuando es mucha la modernidad oiga”, como decía una amiga, las autoridades se vuelven ingeniosas, los parlamentarios de verdad legislan y junto a los dirigentes políticos crean megaplanes con mirada bicentenaria. Esta es la génesis del Plan Transantiago.
La idea es buena, pero recuerden que estamos en Chile y aquí las cosas adaptadas, como la LOCE, no funcionan como deberían, por lo menos al principio. Cómo le podemos explicar a la señora Juanita de Quilicura, que votó por Ricardo I, que no es una ilusión el que ya no tenga 10 micros, de esas cuyos choferes se peleaban a cada transeúnte porque ganaban por boleto cortado, para ir a cobrar su pensión. Señora, ¡modernícese! ahora hay un microbús más grande llamado “Troncal” que la acercará a un “bus internodal” el cual la llevará a una estación de Metro para que haga la combinación que le sea más cómoda, total paga con “Tarjeta Bip” y listo. ¿Entendió señora Juanita? Ahora si queda cerca de alguna oficina del INP dele gracias a Dios.
No me atrevo a contarles que los buses “modernos modernos” que trajeron las concesionarias hayan sido las máquinas Volvo dadas de baja en Brasil y que apedrearon cuando pasaron por Argentina.
Tampoco les voy a decir que el Metro, soporte vital del plan Transantiago tuvo que colocar más carros, claro que los que estaban esperando en el deshuesadero para ser desmantelados por viejos.
Ya, no los aburro más, total a principios de marzo entran los escolares a clases y se necesitan como mil 500 micros más, si no tendremos que irnos en bicicleta al trabajo no vaya a ser que hasta en el metro se vayan personas colgando.

Saludos,
Carlos Krümel